La finca de Artesanos representa el lado más humano del café. Es un proyecto donde el trabajo se hace de forma manual, cuidando cada etapa del proceso y respetando los tiempos de la tierra. Aquí, el café no se produce en masa: se cultiva, se cosecha y se selecciona con atención y experiencia.
Los artesanos que trabajan en esta finca han heredado el conocimiento de generación en generación. Cada decisión, desde la recolección del grano hasta su preparación, se basa en la observación, la práctica y el respeto por el entorno.